Bella
Vista 29 de mayo de 2012
Estimados Profesores del Colegio
Jefferson:
a muchos de ustedes no los lleguè
a conocer pero en mèrito a nuestra comùn
condiciòn de colegas y de argentinos comprometidos en transmitir los màs elevados valores a
nuestros jóvenes en este contexto cultural de profunda decadencia y confusiòn, deseo
manifestar la verdad sobre los hechos y
las presuntas motivaciones que impulsaron mi despido del Colegio. Cuando el bien comùn està en juego es
necesario hablar con claridad y proclamar
siempre la verdad.
Desde el inicio del año lectivo di clases durante ocho lunes
en los cursos “Literature” y “Sociology” e hice una suplencia en “Filosofìa”.
Dese hace 15 años soy titular a cargo de
una càtedra en la universidad ( Derecho Polìtico/ Teorìa del Estado) y ante la
invitaciòn de la Sra Directora aceptè realizar
un aporte a nivel del secundario
a alumnos de 6to año. Le hice conocer a la Sra Directora cual serìa mi enfoque basado en la tradición de la
filosofìa realista clàsica y mi
disposición a abordar con rigor
acadèmico temas fundamentales de filosofìa pràctica en torno al orden
natural. En 6to “Literature” utilizamos
un hermoso texto de un gran autor, The Humane Holocaust de Malcom
Muggeridge, que sirvió de disparador para un intercambio apasionado pero respetuoso a
pesar de la falta de ciertos hàbitos de disciplina en el aula. En 6to “Sociology” mis posibilidades estaban
màs acotadas ya que debìa ajustarme a un manual de Inglaterra que, no obstante , al contener gruesos errores de
antropologìa filosòfica me permitiò
ponerlos en evidencia y criticarlos filosóficamente dando lugar a otras
discusiones en tormo a temas de bioètica y filosofìa moral. Pero la circunstancia
quizo que un dìa al llegar al aula viera un cuestionario en el pizarròn con una
pregunta entre otras que decìa: “¿Cuàl es el análisis y conclusiones de Horacio
Verbitsky sobre la masacre de Ezeiza?”. No pude evitar
mi sorpresa ya que el nombre de Verbitsky
hace referencia a un hombre con
no menos resposabilidad que Firmenich o
Santucho en el accionar terrorista de los años setenta y, ademàs, con una
carrera de traiciones infames a sus propios compañeros de “militancia”. Hice una somera referencia al respecto y
manifestè que si lo deseaban se podìa
profundizar el tema màs adelante. A la
semana siguiente recibì un llamado de la
Sra directora dicièndome
que dos familias se habìan
presentado al colegio para manifestar que me harìan una denuncia ante el INADI
( y seguramente al Colegio tambièn si no
se hacìa su voluntad) por el contenido
de mis clases. Al no dàrseme el menor
espacio para mi propia defensa ya que la decisiòn de despedirme estaba tomada,
le expresè a la directora que en el caso seguirìa el consejo evangèlico: “donde
no seàis bien recibidos sacùdete hasta el polvo de tus sandalias”. No obstante lo cual le pedì autorización para
despedirme de mis alumnos en su compañia: En 6 to “Literature” me recibieron y
me despidieron con un caluroso aplauso que me emocionò. En 6to “Sociology”
todos me escucharon con respeto ,y los Apablaza (Salvador ) con vergûenza,
bajando la mirada. No guardo el menor rencor ni resentimiento contra nadie.
Tampoco contra Paula Chaìn de Apablaza (
a quien no conozco) que en sus miedos y fantasmas, según todo lo indica, manipulò
a otras familias y atropellò al
colegio exigiendo mi injusto,
intolerante y nada democràtico despido; tampoco contra Apablaza Guerra (a quien tampoco conozco) , que extraviado en el
pasado por una ideologìa perversa fundada
en el odio, seguramente es hoy un hombre abatido, quizà arrepentido y necesitado de
perdòn; quizà, en alguna medida purificado
por el dolor y el tormento de su mala conciencia de hombre que vive
desde hace mucho tiempo fugitivo de la
Ley y de la Justicia. Eso he visto en el rostro
de sus hijos. Quiera Dios que por el amor que a ellos les tiene, se convierta y encuentre la
paz. Mientras tanto, a ustedes colegas y argentinos màs jóvenes que
yo, los estimulo a vivir en la Verdad y a seguir
“haciendola” cada dìa en el aula sin caer en ideologismos ni haciendo concesiones a la doble dictadura del relativismo sofista y de lo
“políticamente correcto”
Cordialmente,
Luis H. Alvarez Primo
P:D: adjunto la carta que dejè a mis alumnos con una reseña de los
contenidos de mis clases.