miércoles, 13 de junio de 2012

Final del episodio en el Colegio Jefferson:Carta a los Profesores


                                               Bella Vista 29 de mayo de 2012                                              


Estimados  Profesores del Colegio Jefferson:

 a muchos de ustedes no los lleguè a conocer  pero en mèrito a nuestra comùn condiciòn de colegas y de argentinos comprometidos en  transmitir los màs elevados valores a nuestros jóvenes en este contexto cultural de profunda decadencia y confusiòn, deseo manifestar  la verdad sobre los hechos y las presuntas motivaciones que impulsaron mi despido del Colegio. Cuando el bien comùn està en juego es necesario hablar  con claridad  y proclamar  siempre la verdad.
Desde el inicio del año lectivo di clases durante  ocho lunes  en los cursos “Literature” y “Sociology” e hice una suplencia en “Filosofìa”. Dese hace 15 años  soy titular a cargo de una càtedra en la universidad ( Derecho Polìtico/ Teorìa del Estado) y ante la invitaciòn  de la Sra Directora  aceptè  realizar  un aporte a nivel  del secundario a alumnos de 6to año. Le hice conocer  a la Sra Directora  cual serìa  mi enfoque basado en la tradición de la filosofìa realista clàsica  y mi disposición a abordar  con rigor acadèmico temas fundamentales de filosofìa pràctica en torno al orden natural.  En 6to “Literature” utilizamos un hermoso texto de un gran autor, The Humane Holocaust de Malcom Muggeridge, que sirvió de disparador para  un intercambio apasionado pero respetuoso a pesar de la falta de ciertos hàbitos de disciplina en el aula.  En 6to “Sociology” mis posibilidades estaban màs acotadas ya que debìa ajustarme a un manual de Inglaterra  que,  no obstante , al contener gruesos errores de antropologìa filosòfica me permitiò  ponerlos en evidencia y criticarlos filosóficamente dando lugar a otras discusiones en tormo a temas de bioètica y filosofìa moral. Pero la circunstancia quizo que un dìa al llegar al aula viera un cuestionario en el pizarròn con una pregunta entre otras que decìa: “¿Cuàl es el análisis y conclusiones de Horacio Verbitsky  sobre la masacre de Ezeiza?”. No pude evitar mi sorpresa ya que el nombre de Verbitsky  hace referencia a un hombre  con no menos resposabilidad  que Firmenich o Santucho en  el accionar terrorista  de los años setenta y, ademàs, con una carrera de traiciones infames a sus propios compañeros de “militancia”.  Hice una somera referencia al respecto y manifestè que si lo deseaban  se podìa profundizar el tema màs adelante.  A la semana siguiente recibì un llamado de la Sra directora dicièndome  que dos familias  se habìan presentado al colegio para manifestar que me harìan una denuncia ante el INADI ( y seguramente al Colegio tambièn  si no se hacìa su voluntad)  por el contenido de mis  clases. Al no dàrseme el menor espacio para mi propia defensa ya que la decisiòn de despedirme estaba tomada, le expresè a la directora que en el caso seguirìa el consejo evangèlico: “donde no seàis bien recibidos sacùdete hasta el polvo de tus sandalias”.  No obstante lo cual le pedì autorización para despedirme de mis alumnos en su compañia: En 6 to “Literature” me recibieron y me despidieron con un caluroso aplauso que me emocionò. En 6to “Sociology” todos me escucharon con respeto ,y los Apablaza (Salvador ) con vergûenza, bajando la mirada. No guardo el menor rencor ni resentimiento contra nadie. Tampoco contra  Paula Chaìn de Apablaza ( a quien no conozco)  que en sus miedos y  fantasmas, según todo lo indica,  manipulò a otras familias  y atropellò al colegio  exigiendo mi injusto, intolerante y nada democràtico despido; tampoco contra Apablaza Guerra (a quien tampoco conozco) , que extraviado en el pasado  por una ideologìa perversa fundada en el odio, seguramente es hoy un hombre  abatido, quizà arrepentido y necesitado de perdòn; quizà, en alguna medida purificado  por el dolor y el tormento de su mala conciencia de hombre que vive desde hace mucho  tiempo fugitivo  de la Ley  y de la Justicia.  Eso he visto en el rostro de sus hijos. Quiera Dios que por el amor que  a ellos les tiene, se convierta y encuentre la paz.  Mientras tanto,  a ustedes colegas y argentinos màs jóvenes que yo, los estimulo a vivir en la Verdad y a seguir “haciendola” cada dìa en el aula sin caer en ideologismos ni  haciendo concesiones a la  doble dictadura del relativismo sofista y de lo “políticamente correcto”
Cordialmente,

Luis H. Alvarez Primo


P:D: adjunto la carta que dejè a mis alumnos con una reseña de los contenidos de mis clases.